(Poesía libre)
Un pequeño divertimento
¡Ay señora!
Mi señora Monalisa..
¿Cuántas veces os pedí
que borrarais la sonrisa,
que el placer y los retozos
en vuestra boca deslizan.
¡Ay Señora Monalisa!
Temo, tiemblo, me estremezco,
cuando veo a su esposo,
acercandose al retrato
y contemplar vuestros ojos?
¿Es que acaso, cual espejo,
quedó en ellos el reflejo,
de vuestro amor y mi gozo?
¡Ay señora Monalisa!
Odio y amo esa sonrisa,
que a todos los que la miran,
de nuestro secreto avisa.
No le hagais caso a Leonardo,
mi señora Monalisa,
y conservad la sonrisa.
Es seguro que ella sea,
por los siglos de los siglos,
comidilla de comadres
y de sabios, discusión.
María del Rosario Márquez Bello
Rorry, la Charo
Buenos Aires, 31 de enero de 2010
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